Más alerta y preparado que nunca…para salvar tu casa

Señores, ¡lo que va de ayer a hoy! Hace tan sólo un año y medio, todos los días me encontraba con alguien que me decía: ¡Acabo de comprar una casa con una hipoteca buenísima!” Tengo que confesar que cada vez que escuchaba esa frase, pensaba: “¿Habrá éste leído bien los detalles de ese préstamo ‘maravilloso’?” Y juzgar por lo que ha estado pasando en los últimos meses, me parece que en la mayoría de esos casos, la respuesta es “no”.

Efectivamente, muy pocos compradores leyeron la letra pequeña de sus contratos y firmaron sin saber que se estaban metiendo en camisa de once varas.Ahora son muchos los que, si todavía no se han atrasado en sus préstamos, sí se van a atrasar en los próximos doce meses ante la inevitable alza de los costos de los mismos. No lo siento tanto por los miles y miles de especuladores que compraron para revender y ahora están halándose los pelos

porque no encuentran clientes—y como tal, ni siquiera a quién rentarles sus propiedades. Pero en este debacle del Mercado de bienes raíces están pagando justos por pecadores, y muchos que compraron entusiasmados su primera casita—atraídos por empresas que no les explicaron los riesgos en que se metían con préstamos con malas condiciones— ahora podrían estar a punto de perder su propiedad, agobiados por tasas que les han subido demasiado. Y entre estos grupos, los latinos, junto a los afroamericanos, recibieron una cantidad desproporcionadamente alta de este tipo de préstamos “subprime”. Para muchas de esas personas con hipotecas ajustables, los pagos mensuales podrían terminar siendo más del doble de lo que pagaban

al principio. Afortunadamente, las estadísticas dicen que no es tan alto el porcentaje de personas que viven en las casas que compraron y que se encuentran en una situación desesperada (el problema mayor lo tienen los especuladores). Se espera que la mayoría de esos dueños — si actúan inteligentemente— puedan salir del apuro poco a poco y que tal vez no tengan que perder sus propiedades. Si bien la sangre no ha llegado al río (todavía), ya los sacudones del temblor inmobiliario llegaron aWashington – hasta la propia Casa Blanca, donde el presidente Bush hace poco se vio obligado a hablar del asunto. Aunque el mandatario — ¡con esa tremenda “papa caliente” en las manos!—no delineó un programa específico

para ayudar a aliviar la alarmante situación, sí dio a conocer esta semana sus intenciones de poner presión en las compañías de préstamos para que ayuden a que sus clientes no pierdan sus casas. Quién sabe si el Tío Sam podría hacer un poco más si la cosa se pone peor… Algunas de las propuestas que esbozó Bush—si se llevan a cabo, porque acuérdense que se trata deWashington, y las cosas en palacio van despacio— podrían facilitar que muchas familias afectadas refinancien sus hipotecas, pasando de los ARMs a préstamos fijos. Sin embargo, si bien parece existir la voluntad de ayudar a nivel federal, el presidente dijo muy claramente que el gobierno no puede ser responsable de sacar de aprietos a aquellos que “se la jugaron” con hipotecas riesgosas o que compraron propiedades más caras de lo que podían afrontar.

En lo que a ti respecta, mi querido lector —que ahorras, tratas de pagar siempre tu hipoteca, vives en tu casita recién comprada y te preocupas por lo que pueda pasar— lo más importante es no huirle a la situación. Según las estadísticas, casi la mitad de las personas que pierden sus casas no se habían comunicado con la compañía financiera para tratar de evitarlo. ¡Qué gran error!Yo quiero que tú no seas parte de esa estadística, y he aquí cómo lo vamos a lograr: De manera que, los propios bancos e instituciones de préstamos han establecido programas de orientación y ayuda para aquéllos clientes que están teniendo dificultades para pagar sus préstamos. Uno de esos servicios para tratar de prevenir el embargo (foreclosure) de propiedades es el Home Loan Learning Center. Ve al al siguiente sitio web y mira si tu banco está en la..lista: